bebe secado

¿Cómo secar la piel de un bebé?

Secar la piel de un bebé es tan delicado como bañarlo. Aunque no es cosa de ingeniería espacial y con un poco de práctica se logra hacerlo bien, sí que hay una serie de cuidados que debes tener en cuenta.

Sigue nuestras instrucciones sobre cómo secar la piel de un bebé y todo marchará bien.

Instrucciones sobre cómo secar la piel de un bebé

Primero, debes ser consciente de las condiciones de la piel del bebé en sus primeros días. Por estar tanto tiempo rodeado de líquido antes de nacer, su piel está aún en proceso de adaptación a un ambiente completamente nuevo para él.  Resulta, por lo tanto muy seca, y se le producen esa especie de escamas tan conocidas.

Debes tener entonces mucho cuidado al secarlo. Lo mejor es que lo palmees con la toalla y evites frotársela en el cuerpo. La toalla debe ser de algodón, pues aún su cuerpecito no se adapta a otro tipo de fibras más duras que esas.

Las partes que más pueden afectarles si quedan húmedas son entre los dedos, en manos y pies, y en los genitales y toda la zona que tape el pañal. ¿Te has fijado en los dobleces que se le hacen en brazos y piernas a los bebés? Pues debes cuidar de secarlos bien en su interior; podrían irritárseles de quedarse húmedos.

Después de secar la piel de un bebé, cuando está demasiado reseca, la solución puede ser el uso de una crema especial para hidratarle. Pero ten en cuenta que esto solo sería en casos excepcionales; recuerda que la piel del bebé debe someterse a la menor cantidad de sustancias artificiales posibles.

Para los niños, seca bien sus genitales y al interior de los muslos, donde puede quedarse agua. En el caso de las niñas, cuida de secar siempre desde adelante hacia atrás, para evitarle infecciones. El talco también ayuda a eliminar la humedad sobrante.

Recuerda que en materia de cuidados del bebé, toda precaución para defenderlos y mantenerlos sanos es poca.